viernes, 17 de septiembre de 2010

La gran mentira

Resulta que un día te das cuenta que lo que considerábamos una verdad absoluta no lo es tanto. Máxime cuando esta verdad se ve truncada por la eficacia e inherente sabiduría de los hijos de la gran Bretaña. Resulta que ellos lo saben todo, esconden la verdad en sus infinitos museos y la muestran al mundo como lo que es, una verdad ineludible.

Que quemen nuestros libros de historia, que borren de la mentes de esos españolitos ese trozito de verdad, que dejemos los toros, los capotes y el tinto para volver a la escuela y volver a reescribir nuestra propia cultura.
Porque no sé sí sabías que nuestro amigo Colón ya fue 42 años antes a América de lo que creíamos. Al menos eso afirma el museo de historia natural:
Había una sección talada de un árbol gigante, que ha durado algo así como mil años, y para demostrar la longevidad de este árbol, han hecho un eje cronológico haciendo coincidir cada capa con un acontecimiento histórico. Cuando... ¡Oh, sorpresa! Me dí cuenta que estos años han sido una mentira, el sistema educativo español me ha dado coba, que me devuelvan el dinero.
Por lo visto, La Pinta, La Niña y la Santa María fueron a las indias occidentales en 1450...

Ya recapacitando, me puse a pensar que ese Colón puede ser otra persona que fue antes allí que su tocayo. O que sea el mismo Colón que utilizó la máquina del tiempo que ideó H. G. Wells en su novela. Vete tú a saber.
Lo que es cierto es que una institución de esa magnitud como el museo de historia natural no puede pasar por alto ese detalle, máxime cuando fue el acontecimiento por antonomasia que cambió el rumbo de la historia, con permiso de la operación de Belén Esteban, casi nada.



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