domingo, 31 de octubre de 2010

La fiestas de los muertos


Puede que la fiesta de Halloween sea una tradición anglosajona, que con el paso de los años ,y gracias al cine y a la globalización, ha ido traspasándose a otros países, entre ellos España, con la costumbre, cada vez más latente en los chiquillos, de ir a pedir caramelos por las casas… Pensamos en la capital anglosajona por excelencia, y pensamos en Londres, la capital del Reino Unido. Creemos que Halloween se celebra aquí de una manera muy especial, totalmente diferente a como se celebra en Madrid o en ciudades como Cádiz, por ejemplo.
Se cree uno que todos los escaparates estarán llenos de adornos de Halloween: calabazas, brujas, murciélagos… Piensa que se va encontrar por la calle hordas de niños hambrientos de golosinas y molestando a esos ricos ingleses que disfrutan en Chelsea del calor de su hogar… Se imagina las calles llenas y llenas de gente, todas disfrazadas, con disfraces originales, a cual más currado, tras horas y horas de costura o tras haber desembolsado una estimable cantidad de “pounds” en alguna tienda de disfraces varios.
En definitiva, te crees que esto es algo diferente, y te dispones a disfrazarte para disfrutar en la calle esta fiesta que por ser “nueva” para tí (nunca me he disfrazado en Halloween) piensas que va a ser diferente. Y de hecho lo es, es diferente a como te la imaginabas.
Les juro que me lo pasé bien, en buena compañía, en un pub con buena música, buen ambiente y gente muy simpática, o al menos eso parecía. Pero no deja uno de saborear ese aroma descafeinado que se te queda en el paladar después de haber vivido algo que esperabas con una dosis mayor de cafeína…
Una vez en la entrada del metro, nos dimos cuenta que los únicos seres humanos que estábamos disfrazados éramos nosotros, con pintas de habernos atropellado el tren, y con miradas cómplices y divertidas de los usuarios del “tube“. Para que luego diga que en Londres se pasa desapercibido te pongas lo que te pongas.

Al ir acercándonos a nuestra parada, Oxford Circus, el número de gente disfrazada aumentaba a cada momento, pero vaya disfraces… Algunos disfraces entraban dentro de lo normal: Te encontrabas el típico zombie, el vampiro, la momia… Pero siguiendo observando te dabas cuenta que en Halloween cabían todos los personajes posibles, y veías a chavalas, muy monas por ciertos, disfrazadas de gatas, de policía, de enfermera… Eso sí, con muy poca tela, que estamos en crisis oigan, y no está la cosa como para ir derrochando en trapos. Pareciese como si se dirijieran a una competición de cachas, o camisetas mojadas, o algún rodaje de esas películas que llaman de pelo. No sé a los demás, pero a mí miedo no me dieron ninguno… Bueno, un poco sí… Ya me entienden… Lo que sí es cierto es que las susodichas no pasaban frío, creo que están acostumbrado a él. Y mi teoría es que no son inglesas, sino siberianas, y tienen el frío tan asumido que han desarrollado bajo la piel una segunda capa, como si fuera un polar del Decathlon.

Y luego en el local lo típico, pagar una entrada, para acceder a una pequeña pista de baile, con más gente disfrazada bailando, no toda; con algunas chucherías en las mesas… Y los únicos adornos que te encuentras es una proyección de halloween con murciélagos, esqueletos y demás, la película de Drácula en una pantalla y las camareras disfrazadas de Popeye, que da bastante miedo también. Yo solo esperaba que no comiesen espinacas.
Lo de Popeye también se las trae, me vino a la cabeza aquel momento de la infancia en el que quedé desilusionado y engañado por ese mito infantil. Lo veía tan fácil y asequible… ¿El qué? Pues el ponerte fuerte en un santiamén solo por comer espinacas. Pero bueno, esa es otra historia que no viene a colación.
Lo que si viene al asunto es que Halloween pasa por Londres sin que te des cuenta. Es lo que tiene una ciudad grande, en la que hay tal mezcla de culturas, tantos costumbres eclécticas que las esencias más puras de la ciudad se pierden poco a poco. Quizás en los pueblecitos de Inglaterra aún se conserva esa costumbre intacta, esa esencia de festejar antiguos ritos, recordando a sus muertos, comiendo dulces típicos y reunida la familia entera mientras cada dos por tres te tienes que levantar porque aquellos pequeños fantasmas, vampiros o momias llaman a tu puerta a decir eso de “trick or treat?”. Algunos, tan amablemente, les dará algo y otros les dirá:
“Niño, tú en estas fechas te acuerdas de tus muertos, ¿no?… Pues yo también”.

jueves, 28 de octubre de 2010

Personajes varios

El conocer nuevos lugares tiene la innegable ventaja de que en ellos puedes encontrar esa fauna tan alucinante y sorpresiva como el propio lugar. Les hablo de la fauna de Londres, que no de la flora, de la que nos ocuparemos otro día. Esta fauna de la que les hablo no se trata de la que habita en Hyde Park, no son las palomas de Trafalgar Square, ni esos ultra que van a ver el Chelsea a Stamford Bridge… Es aquella fauna, perteneciente el género humano, aunque a veces cueste creerlo, y que se pasea tan plácidamente por las calles de Londres, con su extrañeza, frikismo y poca vergüenza a cuesta, en el buen sentido de la expresión.

Te lo puedes encontrar en cada esquina, cada baño, cada vagón de metro, en cada trabajo… Y su existencia es directamente proporcional al número de seres humanos habitantes de un sitio; y claro, en Londres humanos hay unos pocos. Resultaría tedioso relatar aquí todos los personajes con los que se encuentra uno cuando se da una vuelta por ahí, o con los que se topa de camino al trabajo… Pero lean en estas líneas los que me han llamado la atención, los que han dejado una huella en mi memoria, difícil de borrar en algunos casos, por desgracia…

Resulta que ayer, 27 de Octubre, terminé de trabajar. Muy alegremente, a las cuatro de la tarde me dirigí al baño de la empresa (Una escuela de negocios) para aliviar los bajos fondos, cambiar de agua al canario o como quieran llamarlo. Salgo del excusado y cumplo con el ritual del lavado de mano. Al lado mía, un negro (me niego a llamarlo persona de color porque de color somos todos) se empezó a lavar las manos, hasta ahí bien, luego siguió con los brazos, ahora con más fuerza e ímpetu, como si le fuera la vida en ello. Seguía la cosa bien pero ya empezaba a ser un poco más raro. De tanto jabón que se echó se puso los brazos blanco. Yo pensé que quizás tenía síndrome de Michael Jackson y quería perder su color, no sé.
Lo que está claro es que el susodicho no escatimaba en jabón y usaba este deliberadamente. Yo seguí tranquilo con lo mío, enjuagándome las manos y dirigiéndome al secador de mano, cuando el negro, ni corto ni perezoso, se descalza un pie, lo mete en el lavabo y venga a darle jabón a la extremidad inferior. Con ahínco el personaje se batió en duelo con los hongos y demás porquería que albergaban sus pies . Hongos interdigitales donde se podía fermentar los mejores quesos de Castilla La Mancha… Ahí estaba él, refregando su pie, como si temiera un brote de fiebre porcina, como si hubiese salido de trabajar de una central nuclear… El hombre no se pudo esperar a llegar a su casa, ¿Qué se le va a hacer? Oye, que se habrá quedado el chaval sin agua caliente y por esto lares ya hace un poco de fresco para jugarse el gaznate con el agua fría.
Lo que está claro es que el personaje se empeñó en dejar un recuerdo para el siguiente usuario del lavabo, que seguramente lo usara para lavarse también las manos, la cara o el culo, vete tú a saber.

Otro extraño personaje lo pudo conocer en el metro, en la estación de Oxford Circus más concretamente. Me gustaría que pensárais en un trabajador de metro, de los que hay en las puertas o tornos para ayudar y vigilar al personal. Lo imaginais como una persona “normal” de a pie, de infantería, vamos. Con su pelo cortado, bien vestido y con la presencia digna que exige el trabajar de cara al público. Os lo imagináis quizás ya maduro, padre de familia quizás, con algunas canas que otras o con una más que prominente calva, barriguita cervecera quizás… Bien, tampoco vais mal encaminados, ese es el trabajador prototipo del metro, el que se ve más a menudo. Pero si un día topáis con el que me refiero, lo primero que os vendrá a la vista será su peinado punky, al estilo casco romano, teñido de todos los colorees habidos y por haber. Esta cresta puede llegar a medir sus treinta centímetros perfectamente, y tiene pinta de estar más tiesa que la picha del David de Miguel Ángel.
No acaba con el peinado la cosa, debajo del reglamentario chaquetón que deben llevar todos los trabajadores del “tube” se encuentra la vestimenta que el señor se compra en no sé dónde, pero en Zara seguro que no: Unos vaqueros cagados, color oscuro, con sus cadenas (no sé de qué váter las habrá sacado), y unas botas al estilo soldado que le dan al conjunto un aire pintoresco y ¿Por qué no? Divertido.
Y me lo imaginé llegando a su casa, después de un agotador día de trabajo en el metro viendo pasar a gente y más gente, abriendo la puerta y diciendo “Cariño, ya estoy en casa”. Viniendo el perro a recibirle, con el mismo peinado con él. La mujer preparando la mesa, también con el mismo peinado, y su hijo de cinco año que viste camiseta de Marilyn Manson, adivinen cómo tiene el peinado, y se acerca al padre con una pelota a pedirle que juegue con él. En la casa se escucha al fondo Metállica, es la suegra que está en su habitación pegando brincos en la cama…
No conozco a este hombre, quizás sea un tío simpático, o no, lo que sí sé es que me inspiró más simpatía que aquellos que van con corbata y traje, con caras de comerse el mundo, todos iguales ellos, sin nada que los diferencie unos de otros. Este, al menos, era diferente, y se ha ganado mi simpatía por ello.
Y no dejo de pensar en ello: Qué envidia de país en el que se puede trabajar de esa guisa, sin nadie que te señale con el dedo, sin que te prejuzguen por tu vestimenta. Y saber que allí en España, cuando trabajaba en Decathlon, me llamaron la atención por llevar un pantalón de chándal a trabajar…

lunes, 25 de octubre de 2010

Primer partidito de Liga

Primer partido en Londres y primera victoria. Y no se trata de un amistoso cualquiera...Bueno, sí... Es una liga en la que participan mis compañeros de oficina y a la que me han invitado a participar. Juegan todos los Lunes por la tarde así que de aquí al final de mi estancia en Londres podré jugar todos los partidos de la competición, siete en total, si mal no recuerdo. Jugando luego una eliminatoria contra los líderes de otros grupos, si es que quedamos líderes...
Ya me lo pidieron la semana pasada, en la oficina, pero me pillaba muy precipitado. Tenía que comprarme las botas, estaba con el traje de chaqueta y no me daba tiempo el ir y volver a mi casa. Así que mi debut ha sido hoy mismo, con victoria, sí señor. Da gusto ganar así, contra los líderes hasta ahora, por 2-1, dejando la piel y el sudor en el campo; que uno es un profesional,leñe, y a la hora de jugar el menda le echa huevos tanto si se juega junto a españoles como con ingleses.

Se hace raro jugar en otro pais, con gente que no habla tu idioma, a la que apenas conoces, con el árbitro diciendote cosas y tú sin entenderlo. A tí tampoco te entiende, así que puedes ciscarte en sus muertos tranquilamente y mentarle a la puta que lo parió. Todo esto sin llenarte mucho la boca, claro, que en cuanto a expresiones de la cara todos hablamos un mismo idioma.
Y a los de mi equipo le han dado por llamarme Iniesta, muy pretencioso por su parte. Con esto uno carga un gran peso encima, una responsabilidad, y no te queda otra que explicarle que lo único que compartes con el mejor jugador del mundo es el nombre, que es por eso por lo que me llaman Iniesta. Pero bueno, muy orgulloso de ello.

Ha sido un buen partido en lineas generales, me he sentido cansado al final del partido, necesito ritmo. Este parón londinense sin hacer mucho deporte me ha pesado, aunque estuve el pasado Sábado haciendo un poco de footing por un majestuoso parque que hay cerca de mi residencia, Holland Park. Todo esto con la garganta martirizándome y diciéndome "Aquí estoy, moreno". Ya estoy mejor, ahora toca mejorar la forma física, y ¡A por la liga!

martes, 19 de octubre de 2010

De nuevo la Allende

Otra vez Chile, nuevas señales, y vuelve a ser Isabel Allende.
Pero esta vez no se me ha aperecido en el metro, sino en la misma empresa donde realizo las prácticas.
Ahí estaba ese libro de Isabel, "De amor y de Sombra", traducido al inglés. En una de las mesas de la oficina a espaldas de la recepción. Un nuevo guiño de estas pequeñas casualidades, después de dos dias que hace que escribí la entrada sobre Chile. No era un libro culquiera, no podía ser otro, precisamente aquel. El único libro que veo en la oficina desde que estoy allí y es uno de Isabel Allende...
Por cierto, han llegado a mis oidos que el presidente de Chile ha estado de visita oficial en Londres.
Chile, chile, chile...

Miré los muros de la patria mía...

Hay día en los que me levanto mejor y peor, con más o menos sueño, feliz o encabronado. Pero hay días que te levantas de muy buena gana y una serie de acontecimientos te hacen cambiar la visión del panorama, vamos, que te encabrona.
Estoy feliz aquí, todos los que me conocen lo saben, y aunque hecho de menos a los míos, amigos y familia, mi trimilenaria ciudad, el clima, la gastronomía…; No hecho nada de menos a esa banda de hijos de puta que abundan en ese país llamado España…

Llevo algo más de seis semanas aquí, y mi oído se ha acostumbrado a no ser martirizado por esos gritos de la mal llamada princesa del pueblo (Belen Esteban). Mi vista agradece que al hacer zapping no se tope con esa banda de chuloputas y zorras asiliconadas que salen en hombres mujeres y viceversa. Mi estómago ya no se retuerce cuando escucho a un imbécil o a un político, que viene a ser lo mismo. Ya no veo a los de siempre en un bar a todas horas solucionando el mundo a su manera. Ya no veo por la tele local a esos enchufados que tienen la lengua desgastada de tanto lamer cavidades anales…

Y es que me he dado cuenta, aquí más que nunca, que no soporto a los sinvergüenzas, a los chupatintas, a la gente sin ideales, a los listos de turno, a esos gurús de la economía que saben qué pasará en el futuro y sin embargo no tuvieron huevos de predecir la crisis, o no quisieron tenerlos… Será porque aquí en Inglaterra no los veo por ningún lado, o están bien escondidos, eso seguro, porque hijos de puta hay en todos lados. Algunos sí que hay, pero es que en España la imbecilidad es una religión.
Será que no tengo tele, por eso estoy anestesiado, pero tengo internet y a veces lo que veo se las trae.
Me meto en un blog de un famoso escritor y leo los comentarios de la gente que comenta, valga la redundancia, el texto. Y te das cuenta que es imposible escapar de la gilipollez, ahí donde pueda haber un español habrá una gilipollez escrita. Ya sea insultando o haciéndose el listo, o succionando el ciruelo al escritor. Es que no cambiamos.
En cualquier foro, video en el youtube, no falta aquel facha que quiere la exterminación de todo lo que no tenga el color de su piel, aquel analfabeto que escribe “haber si te veo” o “tiene que a ver de todo”, aquel independentista de pacotilla o gilipollas a seca, que no tiene ni puta idea ni de la historia de su ciudad y que cree que tal comunidad u otra tiene que ser independiente porque sí, porque son más chulo que un ocho y allí se habla el churumini. En general, soplapollas que se escudan en el anonimato de un nick, para sortar ese tal despliegue de subnormalidades preguntándote a veces por qué se les dan ordenadores con internet a los monos.

Sigues navegando por internet y curioseas los blogs de políticos y jóvenes políticos, salvadores del mundo, adalides de la democracia, la democracia que pintan ellos, claro. Y no te queda otra que descojonarte antes la sarta de sandeces, de los iluminados de la sociedad, los “súbanse a mi carro que yo lo empujo”. Esos extraños seres que se pasean por la calle con aires de grandeza, y no se acuerdan que están en ese puesto porque un dedo le designó, o se cargó a medio partido, o tuvo que ponerse mirando a la Meca más de cinco veces al día. En este grupo no incluyo a ciertos compañeros que dejé en mi etapa en juventudes, que son como la flor entre la mala hierba, que por cierto abunda. Y por supuesto a ese amigo que anda en Nuevas Generaciones, un tío con ideales y que espero que llegue lejos, por el bien de su partido.

En fin como dijo Quevedo “Miré los muros de la patria mía…” y yo añado “…y los empujé a ver si se les cae a más de uno encima”.

lunes, 18 de octubre de 2010

Odisea en el metro


Alguna vez he hablado del metro, un transporte público que se caracteriza por su eficacia, puntualidad, comodidad…¡Los cojones!.
Quizás si escribiera otro día sobre el “tube” lo haría de forma más sosegada, intentando no despotricar sobre este medio que utilizan los hijos de la Gran Bretaña para llegar a sus trabajos en aquellas empresas que osan comerse el mundo.

Hoy es uno de esos dias en los que acabas hasta los huevos de metro. Se te pasa por la cabeza la idea de alquilar una bici y hacer todo los días la carrerita de los “nosecuantos” kilómetros que hay del centro de Londres a Greenwich.
Todos sabemos las ganas que nos entran los Lunes de empezar una nueva semana de trabajo: te levantas con la mejor dignidad posible, te refriegas los ojos para quitarte las legañas, desayunas, te duchas, y te dispones a emprender la aventura más heroica de tu vida, el llegar sano y salvo al trabajo. Venciendo la impuntualidad de este, los empujones, los roces, los dolores de músculo por aguantar una determinada postura…

El metro, para empezar bien el día, llegó con retraso a la estación de Earl´s Court, que es donde me monto yo. El vagón arribó lleno. “Pues nada, habrá que empujar un poquito para entrar a lo justo, para que las puertas no grabaran una raya en mi traje“. Lo malo es que yo no fui el único que tuvo esa genial idea; una mujerzuela que venía detrás quiso sumarse al homenaje, al congreso de estrujamientos y roces varios. Creía que esperar al siguiente tren iba a suponerle un descalabro en su vida personal o profesional. Y yo la entiendo, oigan, en un par de minutos puede pasar cualquier cosa.
Gracias a que de chico jugaba al Tetris y tengo un poco de práctica, pude contorsionar mi cuerpo de tal forma que me pude hacer un hueco entre brazos, piernas, maletines. Lo malo es que al final tuve que buscar una pierna que había perdido, pero al fin la encontré… Tan solo faltaba que en el suelo hubieran dibujado círculos de colores para que hubiésemos batido el record del mayor número de gente jugando al Twister. Muy divertido todo.

El tren paraba entre estación y estación, a cada parada más gente subía de las que bajaban, el aire dejó el estado gaseoso para hacerse líquido, casi sólido. Parecíamos vacas hacia el matadero, aunque ni punto de comparación, claro, hay personas que huelen peor, doy fe.
Y es que si te montas en el metro debes tener en cuenta los principios fundamentales de la Ley de Murphy. A saber:
-El vagón más lleno del metro es el tuyo. Siempre será así, te montes donde te montes.
-Si te pones de pie al lado de unos asientos esperando a que los que los ocupan se bajen del tren para ocuparlo tú, date por jodido: Precisamente esas personas se bajarán en tu parada.
-Si no tienes suerte al sentarte y te toca estar de pie ten por seguro que te tocará rozarte con alguien. Y la Ley dice que ese alguien será un tío o una señora mayor, y no la chica tan mona que tienes a escasos pasos.
-El único espacio de barra al que puedes agarrarte acaba de ser utilizado por una mano sudorosa.
E.t.c…

Llegó Monument, donde todos los dias me apeo. Sí, he dicho apeo oigan, que lo otro lo hago antes, en la intimidad.
Tras recorrer unos cuantos pasillos, adelantando y esquivando a gente cual Fernando Alonso con corbata, topo con una cola enorme. “Oh my God!” ( por no poner aquí lo que dije en realidad, “me cago en la puta”). Sí, lo que veían mis ojos era la cola para entrar en el DLR, ese tren-tranvía que me tenía que llevar a Greenwich después del recorrido turístico por las periferias de Londres.
Vuelta a los empujones de gente que entran en el vagón como posesos a la caza de un asiento que espera con ojos de carneros a ser devorado por el siguiente usuario, sin que tenga tiempo de escapar. Otra vez apretujado, que casi no te hace falta ni agarrarte a la barra. Esas legañas tuyas siguen ahí, forjadas en el paraíso de la cama, el edén de los sueños, entre sábanas tan queridas y olvidadas a veces.Esas sábanas frescas a las que a veces despreciamos, dejándolas arrugadas cuando nos vamos entre prisas y que, sin embargo, nos recibe cada noche con un cálido abrazo, una suave caricia y las piernas abiertas. En esas cosas pienso cuando estoy en el metro, ahí una muestra de mi estado mental. Añorando un destierro forzoso de la auténtica patria, la cama.

En fin, menos mal que uno ya va cogiendo experiencia en estos ruedos y se la suda un poco este mal rato que a veces te hacen pasar. Porque estos son momentos que te ayudan a aprender a aguantar chaparrones, para cuando caiga una igual puedas decir “no pasa nada, estoy matriculado en las mejores universidades del metro de Londres”.

domingo, 17 de octubre de 2010

Chile y Londres


Muchas casualidades se están dando ya, pero el destino me dice que el próximo viaje será a Chile. No sé por qué pero tengo esa sensación. Desde hace algún tiempo me ha atraído esa tierra, que he descubierto gracias a la pluma de Isabel Allende y Pablo Neruda. Recuerdo que la primera vez que oí hablar de ella fue gracias a Iván Zamorano, chileno que jugó en el Real Madrid, pero como al renacuajo que yo era le caía como el culo, corramos un tupido velo y digamos que la conozco gracias a los dos escritores.

Hace algo más de una semana la casualidad quiso que me topara de frente con las memorias de mi poeta favorito, Pablo Neruda, chileno; unas memorias que llevaba algún tiempo buscando y precisamente en Londres es cuando he tenido la oportunidad de empezar a leer.
También aquí en Londres, y más concretamente en el metro, pude cruzarme en menos de dos días con dos mujeres, muy monas por cierto, leyendo sendas novelas de Isabel Allende. La primera mujer leía "La casa de los espíritus" y la segunda "Inés del alma mía". Precisamente son estas las dos últimas novelas que he leído de la escritora chilena. El dato es aún más curioso en cuanto son las dos únicas novelas de algún autor hispano que he visto ser leídas en el metro.

Pues bien, si no tenía suficiente el destino con ponerme Chile delante de mis ojos, el susodicho me dio otra señal por si no había captado las anteriores, resulta que ahora el destino se cree que soy tonto.
Durante esta semana pasada se ha producido el rescate de los mineros chilenos que quedaron atrapados en la mina de San José de Chile. Este hecho no pasó desapercibido para la prensa británica, ni mucho menos. En la oficina, entre ordenadores y folios, tenía tiempo de sobra para mirar de soslayo la tele que tenemos perenne con la BBC a todas horas, retransmitiendo en directo la salida de los mineros, como si de un evento deportivo se tratara. Solo faltaba el comentarista deportivo poniéndole emoción al encuentro, el encuentro de los mineros con las familias, claro.

Pero la semana fantástica de Chile, cual promoción de “el corte inglés”, no acaba ahí. Leyendo y leyendo las memorias de Pablo Neruda me doy cuenta que éste hace algunas menciones a Londres. Habla por ejemplo de la National Gallery, cuando dice que allí se encuentra una obra de un amigo suyo, Álvaro Guevara, que tiene el privilegio de ser el único pintor de Hispanoamérica presente en aquel museo de Londres. La pintura mencionada es un retrato de una dama llamada Edith Sitwell, y se ha convertido en objetivo de mi visita gracias a Don Pablo. Vuelve a ser el destino, que quiere llevarme allí, lo sé. Algo habrá en ese cuadro o en esa sala, un mensaje oculto o algo. Sí, ríanse, pero gracias a un argumento tan nimio como un mensaje oculto en un cuadro un señor llamado Dan Brown se está forrando, inexplicablemente pero se está forrando.

Pero esto tampoco acaba aquí. Los que siguen mi blog verán que el Jueves anduve por el museo británico, y ya saben mi opinión sobre esa colección, que sin poner en duda su belleza cuestionaba su proveniencia. Pues bien, Neruda menciona en sus memorias a su amigo Winzer, que conocío en su etapa como cónsul por oriente. Este amigo suyo se dedicaba a “conservar el tesoro cultural y arqueológico” de Ceilán (ahora llamada Sri Lanka) inspeccionando excavaciones arqueológicas entre otras cosas. Y continuando la lectura Neruda dice: “Naturalmente, todo aquello que era transportable partía bien embalado hacia el British Museum de Londres”. Continuando definiendo a su amigo así: “Mi amigo Winzer era un excelente producto del imperio, es decir, un elegante sinvergüenza”.
Y en el British Museum estaba yo, ignorante de que algunas figuras que veía eran las mismas que mencionaba el escritor. Otro vínculo involuntario, otro guiño del destino, o la suerte.

Son pequeñas casualidades que no dejan de ser graciosas, pero que alimentan mis ganas de emprender un viaje para conocer Chile, en cuanto pueda. De momento voy a continuar en Londres, y mi próxima visita creo que será la National Gallery, a visitar el cuadro del amigo, y como me encuentre con chilenos en la sala no sabré si descojonarme o acojonarme, créanme.

sábado, 16 de octubre de 2010

Estoy aquí de rebote

La verdad es que a veces no soy consciente de ello, pero sí, estoy aquí de chiripa, de rebote, vamos. Y es que, aunque pedí esta beca y eché los papeles sin mucha esperanza de que me la llegaran a conceder (debido al limitado número de plazas y a la gran demanda), al final resulta que me la concedieron, sin comerlo ni beberlo me ví en la capital británica, viviendo la experiencia más intensa de mi vida, teniendo la oportunidad de conocer gente, lugares, ambientes que nunca imaginé que pudiera llegar a conocer.

El proceso de adjudicación tiene su historia: Había 77 candidatos, para solo 10 plazas. 3 plazas para Italia, 4 para Alemania y otras 3 para el Reino Unido, a una de estas tres últimas apunté mi objetivo. La cuestión es que , como he dicho anteriormente, muchas esperanzas no había, viendo la cantidad de candidatos y las pocas plazas que ofertaban. Pero el orientador me recomendó estas becas, de las que no sabía su existencia y comencé a verlas algo interesantes; así que eché la instancia, como aquel que echa la caña al río, a ver si pica algo.
Pasé el primer escollo, la primera fase, en la que toman en cuenta el expediente académico y el currículum, así como los cursos de idiomas que hayas hecho. Ya quedaban menos candidatos, 41 en total, preparados para la segunda y definitiva fase, la entrevista.
El 28 de Julio a las 15.30 de la tarde tuve la entrevista. Ni el calor estival ni la hora intempestiva pudo conmigo. A ella llegué tranquilo, no me puse nada nervioso. Pude salir del paso con las preguntas en inglés. Salí de ella con buenas sensaciones, con la sensación de que si pude pasar la primera fase, esta no podía ser menos. Así que ahí estuve, esperando la resolución, viendo pasar los dias sin nada que hacer, con la comedura de tarro que te provoca el estar en paro.
Comencé pocos días después el curso de aplicaciones informáticas de gestión. Se había acabado el no hacer nada, el mirar a las musarañas, volvía a sentirme útil. Este curso y la posibilidad de realizar la beca a partir de Septiembre volvió a dibujar un panorama más claro en mi vida, a la que había dibujado de negro durante muchas semanas antes. En mi cabeza iba formándose un sueño: Reino Unido, Londres…
La esperada resolución llegó, en su fecha programada, la hora de la verdad había llegado. Estaba a un paso de que mi vida cambiase, de esa resolución dependía mi rumbo a tomar, mi estado de ánimo…
Y ahí estaba yo, para tres plazas que concedían para Inglaterra me hallaba el quinto. El tercero tenía una puntuación de 7,52; la mía era de 7,35. Eso fue un tiro rozando al palo, un disparo que rozó una pluma. El pez no quiso picar , se fue a otra caña y me dejó ahí, con cara de gilipollas, como el que apuesta en una lotería y no gana millones por un solo número.

Pero la vida seguía, me convencí de ello y seguí asistiendo al curso, aprendiendo, haciendo nuevas compañías y pensando en mi futuro día sí y día también. Hasta que una mañana recibí una llamada, “de un trabajo“, pensé; salí inmediatamente de la clase y me puse a hablar en el pasillo; me dijeron que me llamaban de Incoma (la asesoría que gestiona la beca) y me explicó que uno de los seleccionados para Inglaterra había rechazado la beca, se pusieron en contacto con el primer reserva pero este, una chica en este caso, había también rechazado, y el siguiente era yo… Tenía que decidirme en ese momento si aceptar o no, porque en caso contrario llamarían al siguiente. Mi instinto fue decir que me lo tenía que pensar, que estaba haciendo un curso y había hecho otros planes. Así que pensé en llamarlo al rato para confirmar o rechazar.
Quizás fue el vértigo del momento de tener que decidir algo tan importante, pero razoné a mí mismo: “¿Qué tienes que pensar gilipollas? Si echaste la instancia es porque quieres ir. Recuerda lo mal que lo has pasado en estos meses. Aceptar la beca es la puerta que se te abre al futuro, nuevos conocimientos, más currículum, nuevas experiencias… Abandonar por unos meses esta vida de perro en la que se ha convertido tu existencia”.
No me lo pensé más, llamé, acepté y envié mi firma. Y aquí estoy.

Esta es la historia de un vuelco, de las sorpresas que te da este mundo caprichoso, las oportunidades que a veces concede esta perra vida, dando una tregua entre asalto y asalto.

No me imaginaba aquí unos meses antes, de hecho hubiera “matado” por estar aquí. Es más, hubiera matado por hacer unas prácticas incluso en España. Pero la suerte, el azar, la casualidad o el destino han querido que hoy mismo esté escribiendo estas líneas desde Londres, con una sonrisa dibujada en la cara, siendo feliz y estando a gusto conmigo mismo, en paz con la vida y en guerra con las moquetas. Viendo las cosas de manera diferente, valorando más lo que tengo en España y con la seguridad de que Andy regresará a Cádiz, pero será una versión actualizada, con nuevas funciones y todo.

Agradecer a los que rechazaron la beca, al orientador por recomendármela, a la gente que me apoyaron y a los que me dan aliento desde España, y por supuesto a los que lo hacen desde aquí, compañeros de aventuras.

viernes, 15 de octubre de 2010

Paréntesis

Hace unos meses estaba en guerra con la vida, como un guerrero que se defiende a sablazos de fantasmas del pasado, presente y futuro. Con la crisis y el paro gastándome la bolsa y la vida...
En este necesario parentesis dejo a los fantasma en el armario, la armadura en el pasillo, y guardo mi espada bajo la cama, donde sueño con un futuro mejor.
Ahora respiro paz en una tierra que no es la mía, donde se me ha dado esa oportunidad que no se me dió en mi propio país, la oportunidad de estar ocupado, de empezar de cero, de tener la opción de morir matando, trabajando de lo mío.
Lo que es la vida, estar en calma en un pais historicamente enemigo de todo lo que olía a espanol. Tiene cojones...

jueves, 14 de octubre de 2010

British Museum



Tarde en el British Museum, viendo las momias y las cosas estas. Bueno, más que una tarde solo he estado un par de horas, que era el tiempo del que disponía desde que salí del trabajo hasta que el museo cierra, más tarde los Jueves y Viernes, a las 20.30.Todo esto contando el traslado a casa, el vestirme, la merienda…

Sé que fue un error el meterme en esa sala de conferencias donde un señor impartió una charla sobre algunos objetos que consideraba claves en la historia de la humanidad que, claro está y faltaría más, están en el Museo Británico, ¿Dónde si no?
Y digo que fue un error no por el trasfondo del asunto, interesante por cierto, sino porque (a ver como lo diría de una forma delicada) no entendí una mierda, salvo tres o cuatro cosillas que pude coger al vuelo. Es lo que tiene ir a una conferencia en una lengua que no es la tuya.

Destacar sobre todo la majestuosidad del museo, con su pórtico neoclásico, sus figuras colosales, expropiadas todas ellas de manos de piratas, o de manos del propio gobierno, que tratándose del británico viene a ser lo mismo.
Darse un paseo por el interior del museo es perderse por la historia, rebuscar en los laberintos de las vivencias del hombre de todos los tiempos, verse reflejado en sus inquietudes, sus palabras, su quehacer…
Al andar por esas galerías te llega a embriagar la sensación de que no es nada nuevo lo que aprendes, lo que haces es simplemente recordar lo que fuiste, de donde has venido, cuáles fueron tus primeros paso en el mundo, dónde tus primeros escritos, como intentaste explicar el mundo a través del arte…
Porque es de memoria de lo que se trata: En el silencio de una sala, cuando ningún turista disturba tu letargo, te paras en un panel en el que alguien escribió hace cientos, miles de años, unos jeroglíficos, y no dejas de imaginarte a aquella persona, que puede ser un muchacho como tú, grabando esas figuras… Y te da vértigo el imaginar cuantos años han pasado desde entonces, cuántas cosas han ocurrido, cuánto ha viajado aquella piedra a través del tiempo para hacerse inmortal, para que otros hombres y otros ojos la vean dentro de miles de años, con otra visión, con la ineludible ventaja del que sabe qué ha pasado en todo ese tiempo, esa pequeña ventaja que tiene el que posee memoria.



Me planté enfrente de la piedra rosetta, que fue clave para entender el lenguaje de los Jeroglíficos. Descubierta por un soldado francés a comienzos del siglo XIX, arrebatada por los ingleses y traída a Londres no sin polémica. Ahí la tenía enfrente, como si nada, el vínculo entre nuestra civilización y el pasado, la civilización egipcia; nuestra conexión con nuestro otro yo, nuestros abuelos. Una piedra bien conservada, gastada solo por miradas de millones de personas que algún día tuvieron el mismo vértigo que yo, el vértigo de la historia.

Y me imaginé de nuevo al que talló la piedra, un joven quizás, un becario, que aparte de hacer fotocopias y preparar café al Faraón se dedicaba a tallar piedras, el pobre; y ni se imaginaba que su obra, un encargo, pudiera llegar a ser aquella piedra tan famosa del museo de Londres, objeto de disputas entre franceses e ingleses, entre ingleses y egipcios. Pero a él se la sudaba, colega, porque tenía que hacer solo su trabajo, y además al acabar, a las dos de la tarde, había quedado con la Jeny en el 5 de la Avenida Ramses II, para ir a almorzar una hamburguesa de camello al Burger Faraón.

A la salida del museo, unas urnas te recuerdan que puedes colaborar con tu pequeña aportación voluntaria a que el museo se mantenga e incluso se mejore. Y a mi salida un pensamiento, recordando de dónde viene esa colección: expolios, robos, los bienes arrancados de una tierra que reclama a sus hijos.Figuras emigrantes que añoran su verdadera patria, preguntándose por qué aquí y no en sus tierras disfrutando del fuerte sol de Egipto, o del yogurt Griego, o del aroma de Roma. Y haciéndole un guiño a esas figuras no pude evitar el ciscarme en los muertos de los que un día las robaron, y sin apartar la mirada de la urna soltar un breve y escueto: "Os va a dar propina vuestra puta madre".

miércoles, 13 de octubre de 2010

Esto es para Hel-arte


El pasado Domingo, y aprovechando el buen día que hizo en Londres, no quisimos dejar escapar la oportunidad de visitar de nuevo Hyde Park y hacer un picnic en un trocito de las innumerables hectarias que tiene el inmenso parque.
A esto, que ya entrada la tarde, decidimos darnos una vuelta y visitar la "Serpetine Gallery", una casita ubicada en pleno centro del parque y dedicada a albergar exposiciones en su interior.
A cualquier persona interesada por el arte no se le puede escapar la oportunidad de visitar una exposición, y menos si es gratuita.
El problema viene cuando lo que esperas ver es arte y acabas por encontrarte con una mierda como el parque de grande.
Y es que en estos tiempos que corren a cualquier cosa se le puede llamar arte. La moda, lo cool, es hacer cosas los más extravagantes posibles, ir a la vanguardia, innovar sin tener en consideración el que la gente puede preguntarse qué cojones es lo que has hecho.
Pero claro, estamos en Londres, la ciudad de las tendencias, todo aquí es muy cool, muy a la moda todo, y si mi obra se expone en una galería de hyde Park ¡Ole mis huevos ahí!.
Eso es lo que ha tenido que pensar la ¿artista? protagonista de lo que vió mis ojos.
La foto que he colgado aquí la he captado de internet, porque no nos estuvo permitido tomar ninguna picture en la sala, no vaya a ser que las grandísisisimas obras de artes se deterioraran con los flashes, ¡Por God!.
Entre muchas calamidades pude ver un video que consistía en lo siguiente:
Aparece una bicicleta, muy nueva ella, en una habitación vacía, ventana al fondo, con el paisaje de una ciudad. El compás de una música danzarina te hace presagiar que a la bici le espera una buena. Y efectivamente, aparece un chino, camisa de tirante, con una barra en la mano, aspecto de humor amarillo, y al compás de la música, tras pensárselo más de dos veces, comienza a liarse a maporrazos con la bici sin que esta pueda defenderse. Zas , zas, zas, toma cabrona, y la música sigue sonando. La concurrencia expectante.Oh my God, la mother que lo parió...Y el video termina con el chino cansado, ha hecho su esfuerzo el chaval, y la bici hecha una porquería sobre el suelo de parqué. Y la cara de gilipollas d ela gente preguntándose si era necesario el desaprovechar un trozo de pared para poner esto.

No voy a entrar a valorar la definición de arte o no, porque entiendo que puede llegar a ser algo subjetivo. Pero lo que me niego es que esas aberraciones humanas pueden llegar a calificarse con la misma palabra que a un Picasso, Un Velázquez, un Goya...
El arte moderno tiene sus cosas, algunas más interesantes que otras,pero el recurso fácil de colgar en una pared cuatro carteles superpuestos y uno blanco encima tapando al resto, y que consideren eso digno de una galería, es algo que explica la estupidez humana, que aplaudimos cualquier minucia por tonta que sea, y nos quedamos como bobos,subvencionando a estos artistazos.¡Sí señor! Porque vivir de esto, de hacer mierdas y que encima te paguen, es de verdadero artista.

martes, 12 de octubre de 2010

Metrodología

Hora punta en el metro: prisas, cafés en las manos de mercenarios con corbata. Periódicos abandonados en cotizados asientos. Earl´s court, Gloucester road… Una estación, otra y otra…Westminster… Libros al borde de la jubilación, e-books recargados. Inglés, alemán, español... toda una torre de Babel horizontal entre vias chirriantes. Calor, velocidad, miradas al mapa y al reloj…Corbata que aprieta, las 9.35, hola Canon Street, ¿Dónde está el DLR? Mira, este va a Lewisham. Excuse me…sorry… zorry? zorry tu puta madre…
Empujones, siestas tempranas, legañas y bostezos...Cambio de tren...DLR...
Ciudad financiera, el pepino al fondo, muy bonito todo. Más chaquetas, más corbatas, faldas, ¡Ah mira que mona va ella!…Cutty Shark, aquí no es…Greenwich, ya hemos llegado. Pues nada, otro día más de curro…

lunes, 11 de octubre de 2010

Otra compañera de cuarto.


Al llevar un tiempo fuera está claro que se echan de menos muchas cosas de las que disfrutabas en tu patria, pero también se pueden enumerar con absoluta clarividencia las cosas que se echan de más, que no son pocas.
Entre estas últimas podemos encontrar las masificaciones de hora punta en el metro,la comida, el levantarse temprano, la lluvia...
Pero lo principal que se echa de más se llama moqueta, y está por donde quieras que vayas. Es como una plaga que se desata voraz en cada hogar, cada oficina, cada pub o discoteca. Son como los canis (o angangos) en España: están por todas partes.. Donde quieras que vayas allí está ella, la señora moqueta, con sus colores, olores y sabores (y no es que la haya probado, oigan).
Una moqueta es un objeto decorativo que si se escoge con gusto y fineza puede dar un ambiente cálido y confortable a cualquier lugar. Pero cuando una moqueta deja de mantenerse, cuidarse y limpiarse... más que un objeto decorativo se convierte en una guarrada, y de las gordas.
Una moqueta en un pub es una guarrada, porque rara es la vez que no acaba salpicada de cerveza por culpa de algún desaprensivo.
Lo mismo se puede decir de una moqueta en un cuarto de baño, la humedad provoca que la propia moqueta quiera darse una ducha después de un tiempo.
Una moqueta en un hotel es un objeto decorativo, porque queda bien, da una sensación de confort y da gusto pisarla.
Pero la moqueta a la que más aprecio tengo se encuentra en mi habitación. Y ella misma es otro ejemplo de guarrada. Creo que solo la han limpiado una vez desde que estoy aquí. Y esto lo sé porque cada vez que entro, después de la jornada laboral, me da las buenas tardes y me pregunta como ha ido el trabajo.
Para mantenerla contenta le doy una galleta de chocolate, y se queda callada, devorando plácidamente la galleta y almacenando el sobrante junto con otras galletas que otra gente le dió algún día.

Mi moqueta me despierta por las mañanas, no me hace falta despertador; escucho como hace la digestión, como respira y si tengo suerte, a veces puedo ver una manada de motas de polvo escapando en estampida hacia debajo de la cama.
Es un universo aparte, un cosmos formado por tela, pelusas, pelos y secreciones varias. Si te caes en ella, estás jodido, sus voraces fauces pueden devorarte en cuestión de segundos, sin que te de tiempo a decir esta boca es mía.
Estoy enseñándole a ladrar, para convertirla en mi señal de alarma, por si algún desaprensivo osa entrar en mi territorio. Aún no me atrevo a acariciarla no vaya a ser que me muerda.

Al final va a resultar que la voy a querer, y me va a dar pena dejarla cuando me vaya a España; con lo mona que es ella con sus cosas, sus porquerías, sus ácaros. Sí, creo que me llevaré un cachito a Cádiz y la plantaré, a ver si me puede dar moquetitas.

domingo, 10 de octubre de 2010

¿¿Sol en Londres??


Hoy 10 de Octubre, hace un estupendo día en Londres. El sol ha guardado su timidez para otras épocas del año y se ha dignado a salir; siente la necesidad de verse reflajado en las cabelleros de los niños rubios que juegan al fútbol en los parques y jardines, quiere que los turistas se den un baño de rayos UVA, y por lo visto se ha empeñado en que los museos se queden hoy vacíos, y que las lorzas de las inglesas resplandezcan al sol.
Parece como si el sol de Inglaterra haya movido las nubes y las haya apartado para España. Habrá que aprovechar este día dando un homenaje al cuerpo, disfrutando la calle y explorando esta pintoresca ciudad, que para dos dias que hace sol...
Así que nada, me preparo un sandwich,me cuelgo la mochila al hombro cargada de cámara, agua y avituallamiento y al parque que nos vamos.

Nuevo compañero en la habitación

"Pienso que el hombre debe vivir en su patria y creo que el desarraigo de los seres humanos es una frustación que de alguna manera u otra entorpece la claridad del alma. Yo no puedo vivir sino en mi propia tierra; no puedo vivir sin poner los pies, las manos y el oído en ella, sin sentir la circulación de sus aguas y de sus sombras, sin sentir cómo mis raíces buscan en su légamo las substancias maternas."
Este fragmento lo escribió, quién si no, Pablo Neruda en sus memorias. Las mismas memorias que precisamente adquirí en una pequeña librería muy cerca de Picadilly circus, en el centro de Londres.
La verdad es que llevaba tiempo persiguiéndolas allí en España, y nunca tuve la ocasión, el tiempo o la oportunidad de poder leerlas. Pablo Neruda es uno de mis escritores favoritos, su vida y su obra me han hecho pasar buenos momentos.
Para el que quiera adentrarse en el mundo de Neruda, su vida y obra es de otra galaxia,quizás podría recomendar aquí "El Cartero de Pablo Neruda" de Antonio Skármeta, o la película homónima. Y por supuesto que lean "los veinte poemas de amor y una canción desesperada" o "los versos del capitán"...Fundamentales.

Quizás con Neruda en mi habitación me sienta un poco menos solo en mis ratos libres. Yo sé que él me lo cuenta todo, me va a contar que sintió en el exilio, con quiénes se relacionó, de dónde viene su poesía....Y sé que cuando yo esté cansado va a parar la historia para proseguirla el próximo día y no se enfadará conmigo, tan solo tengo que darle un marcapáginas o doblar la esquina de la hoja, sin compromisos de ningún tipo; es lo que tiene el relacionarse con gente de esa calidad.

Este libro es la mejor inversión que he hecho por ahora desde que estoy en la isla."Confieso que he vivido", que así se llama las memorias de Don Pablo, está escrito en español(o castellano, como quieran llamarlo), mi lengua materna y con la que más cómodo me siento, y es también,por supuesto, la que mejor entiendo.
Como me aburría en el metro de vuelta a casa y y como la curiosidad mató al gato, no me pude esperar y comencé a leer pequéños fragmentos. Y pronto topé con el que copié al principio de la entrada, que me viene al pelo. Y es que subrayo y hago mío cada una de esas palabras, cada renglón; porque no se puede decir de forma más sencilla, clara y sublime lo que siento.
Y como no quiero hacer muy extensa esta entrada, explicaré por qué en siguientes entregas.

miércoles, 6 de octubre de 2010

Quiero un spanish book.

Las prisas de último momento y, sobre todo, la puta política de Ryanair de los dichosos 15 kilos como máximo me han impedido traerme a Inglaterra aquel objeto de deseo que tanto añoro y que ahora aprecio más que nunca, un libro.
Tengo un mono incontenible, unas insaciables ganas por devorar literatura española. Cuando llevas casi un mes leyendo en inglés casi todo que te llega a las manos acaba un poco hasta, ¿Por qué no decirlo?, los cojones. Anuncios en inglés, periódicos en inglés, escaparates en inglés...
Quiero un libro, en español, de España o latinoamérica; de esos con los que te sientas y se te pasan las horas,te ayudan a evadirte, te llevan a sitios lejanos, te transportan a otra época; Quiero volver a disfrutar de la lectura, sin necesidad de consultar ningún diccionario. No tengo mono de literatura hispana, tengo un gorila, ¡Leñe!
Como ven,ya no pido ni jamón, ni chorizo, ni siquiera un potaje... Que, claro están, se echan de menos también...

Siento no haber podido traer conmigo a García Márquez o Pío Baroja, ni a Pérez Reverte o Jacinto Benavente, ni algún clásico o contemporáneo, siempre rellenos de esa maravillosa lengua que es la española, ya qye es, le pese a quien le pese, la más bella del mundo.

No cupieron,y es que, creo que no os lo comenté, me hicieron pagar 20 euros por sobrepasarme (en este caso pega decir sobrepesarme) con el equipaje solo un kilo y medio. Ya me dirán ustedes que más les da a ellos que lleve solo un quilo y medio más... Pues tras esperar un rato grande en la cola, me hicieron ir al stand de Ryanair para pagar esos 20 eurazos, que sacarán a la compañía de la ruina (de nada ryanair), luego volver a esperar la cola para recoger la tarjeta de embarque y hala, a Inglaterra que te vas... Un detalle muy feo por parte de la compañía.Creo que lo próximo va a ser que los clientes con sobrepeso deban pagar una tasa, ya que el avión pesaría más y, de ese modo, gastaría más combustible...

Desde aquí hago un llamamiento a los mandamases de Ryanair para que suban el máximo permitido de equipaje a 20 kilos, con la condición de que esos cinco kilos adicionales sean libros, cada uno que se lleve los que quiera, está claro. Pero uno de esos libros que sea bien gordo, para tirárselo a la cabeza al del mostrador cuando te diga que tienes que pagar 20 euros por cada kilos que te hayas pasado, el hijoputa...

martes, 5 de octubre de 2010

Tocando las balls

El pasado Domingo se celebró el derbi por antonomasia en londres (Chelsea-Arsenal) y aprovechando que el Stanford Bridge (estadio del Chelsea) queda a escasos metro de mi residencia, me decidí a darme una vuelta por los aledaños antes del comienzo.
Pero no me dí una vuelta como uno más, no, sino que me decidí a amortizar la camiseta del Arsenal que me compré hace un par de años y la usé para la ocasión.

Quería experimentar cómo era recibir una paliza de un hooligan, como la gente te escupía, como era sentirse odiado, y como no, quería tocar un poco las balls.
Así que allí estaba yo, dándome una vuelta con la camiseta del eterno rival, como si nada. Algunos pasaba, otros miraban, e incluso un guarda de la seguridad privada del estadio me advirtió que tuviera cuidado, que era peligroso andar por esa zona del estadio, que era desde la cual acceden los ultras del Chelsea.
Pero me crean o no, en el par de vueltas que me dí por el estadio no recibí ni una sola burla, nadie me señaló con el dedo, no me mentaron a la madre que me parió y no me mandaron a ninguna parte obscena.
Y me pregunto si es posible darse un par de vueltas por el Bernabeu con la camiseta del Atleti sin que nadie te diga nada, o por el Camp Nou con la camiseta del Español.
Yo lo probé en el caso del Chelsea y de momento, aunque las comparaciones sean odiosas, Inglaterra-1 España-0.

lunes, 4 de octubre de 2010

También son humanos.

Aunque tan solo llevo un día trabajando en el "Greenwick School of Business" y aún es pronto para sacar conclusiones sobre la forma de trabajar de los que son ya mis compañeros, puede decir y asegurar que sí, que los ingleses también son humanos y trabajan.
Tenía dudas sobre ello, y me preguntaba por qué a los hijos de la pérfida Albión les van tan bien los negocios, por qué son tan eficientes y son una de las potencias económicas del mundo. Y pensando, llegué a imaginar que quizás los negocios no los llevan ellos, sino máquinas que van todos los días a la oficina, muy trajeadas y muy monas ellas, con sus corbatas, muy reipenadas (con pelo artificial, claro) y sin que ni siquiera necesiten café para espabilarse, se dicen buenos dias mediante un código binario y listos para el tajo.
Pues no, resulta que todo lo que pensaba no era del todo cierto. Son personas, sí, como tú y como yo, como tu vecino... Beben café o té por las mañanas, van al baño, respiran y algunos incluso hasta huelen mal. Hacen su trabajo, eso es todo, no sé si de forma más eficiente o no que los españoles, pero por mi corta experiencia profesional en España puedo decir que no tenemos nada que envidiarle a los británicos, somos iguales, con nuestros defectos y virtudes. Ya es cuestión de preguntarse por qué ellos están más avanzados que nosotros en algunos aspectos. Y son muchos factores los que entran en juego, pero lo que es cierto es que, por lo que veo, nosotros, los españoles (y las españolas, que me perdone nuestra querida Aido) tenemos un complejo de inferioridad como el Bigben de grande.
Así que nada, creo que España es un gran país, con su gente de bien y sus hijos de puta y depende de nosotros el salir del embrollo en el que nos hemos, o nos han, metido.
Si ellos tienen al sobrevalorado Shakespeare nosotros a Cervantes, si tienen el idioma más hablado del mundo nosotros el español que no le va a la zaga, si tienen un mundial nosotros otro, si tienen Londres nosotros Madrid o Barcelona, si tienen el Támesis nosotros el Guadalquivir, si tienen Trafalgares nosotros Lepanto, si tienen a Nelson nosotros a Blas de Lezo...
Que cada uno lo vea como quiera, pero yo cuando veo a un inglés lo veo de igual a igual, sin complejos, como el whisky.

domingo, 3 de octubre de 2010

Mi paraguas y yo.

Creo que el paraguas se está convirtiendo en parte de mi anatomía, no consigo despegarme de él por mucho que quiera...
Cuando termine esta beca, pienso ponerme en manos de expertos, a ver si consiguen estirparme el paraguas de la mano. Siempre hay que ir con él. Aunque haga un sol de justicia nadie te asegura a tí que no caiga de repente la de Dios, sea este anglicano o cristiano.
El panorama es el mismo cuando no llueve, gente con sus paraguas en la mano, mirando al cielo y esquivando los charcos.
Puedes terminar la jornada calado de arriba abajo si no apadrinas un paraguas. Aunque por mucho que te protejas del H20 es seguro que los zapatos te los empapas, pero bueno, siempre quedan los hogares con moquetas en los que tus suelas pueden felizmente secarse después del baño.
Es que también lo de Inglaterra y sus moquetas, las moquetas y su Inglaterra, merecen un capítulo aparte, o una entrada, según se mire.

sábado, 2 de octubre de 2010

Siempre nos quedará Londres


Son duras las despedidas, máxime cuando tienes que decir "hasta luego" a aquellas personas que se han convertido en parte muy importante de tu vida en tan solo unos pocos días, pero vaya días...
Ese nudo en la gargante se convierte en sonrisa cuando recuerdas esos buenos momentos:sus regateos en los puestos de covent garden o portobello, sus cervecitas en la resi, los paseos por los parques,esas charlas entre clase y clase, esas juergas, el tiempo pasado en el metro...
Londres no será lo mismo. Seguirán habiendo fiestas, paseos, visitas, seguirán aquí Nelson en las alturas de Trafalgar Square, "La Venus en el espejo" en la national Gallery, su graciosa majestad en el palacio de Buckingham y los monos en Gibraltar; Pero, "porca miseria", aún no es consciente esta ciudad de lo que se ha perdido con vuestra marcha.
Dejais a este que escribe medio huérfano, con la esperanza de volver a reecontraros en Cádiz a mi llegada, después de que pase lo mucho que me queda por vivir aquí. Con los mejores deseos para vuestras vidas y con la sensación de que he tenido la inmensa fortuna de haberos conocido en medio de tanto guiri.
Seguirá a esto más marchas, más risas, más cercanía... Pero la magnífica experiencia que hemos vivido juntos no nos la quita nadie y porque, parafraseando a aquel: siempre nos quedará Londres.

viernes, 1 de octubre de 2010

Huelga en el underground

Yo que parece que había huido de la huelga en España convocada por los sindicatos de mierda que tenemos, resulta que han convocado una huelga en el metro de Londres, no los sindicatos españoles, claro, sino los Londinenses, como protesta ante el despido de trabajadores del "tube".
Y como los que menos culpa tenemos nos debemos almorzar la huelga con fish and chips, ahí estoy yo. Que tengo que ir a trabajar desde el centro de Londres hasta Greenwich. Sí, donde el meridiano.
Cincuenta minutos en metro se llama la broma para que encima me lo quiten en el primer día. Cuánto tardará el autobús... Oh My god, la Queen y la mother que la parió...
Pues eso, que mientras los que provocan crisis, huelgas y todo ese rollo van en coches oficiales o se están rascando la barriga en sus ovales despachos, los trabajadores, estudiantes y gente en general tenemos que "fuckernos" (jodernos)y vivir el caos de una metropoli que se ahoga sin su principal medio de transporte. Hijos de la gran...Bretaña...

Sin tiempo a nada

Ya, lo sé, muchos dias sin escribir en mi blog. Créanme cuando les digo que es frustrante, porque soy el primer interesado en hacerlo, pero el ritmo frenético de vida al que me someto me lo impide.
Pues sí, quiero mantener esto al día, porque será el día de mañana un recuerdo de la experiencia tan intensa que estoy viviendo.
Siento que crezco como persona en todos los aspectos: El inglés se me va atragantando menos, me someto a distintas tareas con más agilidad, estoy aprendiendo nuevas artes culinarias y en lo personal una almagaba de sentimientos me azotan en todo momento.
Son los pequeños detalles que te enseñan a vivir, te dan una actitud ante la vida y ya saben que las experiencias de hoy son como semillas que germinaran en los frutos del mañana.
Siento no poder compartir con ustedes, familiares y amigos, la gran mayoría de las cosas que me pasan en esta gran ciudad. Pero os prometo que a partir de ahora os mantendré más al día.