
Tarde en el British Museum, viendo las momias y las cosas estas. Bueno, más que una tarde solo he estado un par de horas, que era el tiempo del que disponía desde que salí del trabajo hasta que el museo cierra, más tarde los Jueves y Viernes, a las 20.30.Todo esto contando el traslado a casa, el vestirme, la merienda…
Sé que fue un error el meterme en esa sala de conferencias donde un señor impartió una charla sobre algunos objetos que consideraba claves en la historia de la humanidad que, claro está y faltaría más, están en el Museo Británico, ¿Dónde si no?
Y digo que fue un error no por el trasfondo del asunto, interesante por cierto, sino porque (a ver como lo diría de una forma delicada) no entendí una mierda, salvo tres o cuatro cosillas que pude coger al vuelo. Es lo que tiene ir a una conferencia en una lengua que no es la tuya.
Destacar sobre todo la majestuosidad del museo, con su pórtico neoclásico, sus figuras colosales, expropiadas todas ellas de manos de piratas, o de manos del propio gobierno, que tratándose del británico viene a ser lo mismo.
Darse un paseo por el interior del museo es perderse por la historia, rebuscar en los laberintos de las vivencias del hombre de todos los tiempos, verse reflejado en sus inquietudes, sus palabras, su quehacer…
Al andar por esas galerías te llega a embriagar la sensación de que no es nada nuevo lo que aprendes, lo que haces es simplemente recordar lo que fuiste, de donde has venido, cuáles fueron tus primeros paso en el mundo, dónde tus primeros escritos, como intentaste explicar el mundo a través del arte…
Porque es de memoria de lo que se trata: En el silencio de una sala, cuando ningún turista disturba tu letargo, te paras en un panel en el que alguien escribió hace cientos, miles de años, unos jeroglíficos, y no dejas de imaginarte a aquella persona, que puede ser un muchacho como tú, grabando esas figuras… Y te da vértigo el imaginar cuantos años han pasado desde entonces, cuántas cosas han ocurrido, cuánto ha viajado aquella piedra a través del tiempo para hacerse inmortal, para que otros hombres y otros ojos la vean dentro de miles de años, con otra visión, con la ineludible ventaja del que sabe qué ha pasado en todo ese tiempo, esa pequeña ventaja que tiene el que posee memoria.

Me planté enfrente de la piedra rosetta, que fue clave para entender el lenguaje de los Jeroglíficos. Descubierta por un soldado francés a comienzos del siglo XIX, arrebatada por los ingleses y traída a Londres no sin polémica. Ahí la tenía enfrente, como si nada, el vínculo entre nuestra civilización y el pasado, la civilización egipcia; nuestra conexión con nuestro otro yo, nuestros abuelos. Una piedra bien conservada, gastada solo por miradas de millones de personas que algún día tuvieron el mismo vértigo que yo, el vértigo de la historia.
Y me imaginé de nuevo al que talló la piedra, un joven quizás, un becario, que aparte de hacer fotocopias y preparar café al Faraón se dedicaba a tallar piedras, el pobre; y ni se imaginaba que su obra, un encargo, pudiera llegar a ser aquella piedra tan famosa del museo de Londres, objeto de disputas entre franceses e ingleses, entre ingleses y egipcios. Pero a él se la sudaba, colega, porque tenía que hacer solo su trabajo, y además al acabar, a las dos de la tarde, había quedado con la Jeny en el 5 de la Avenida Ramses II, para ir a almorzar una hamburguesa de camello al Burger Faraón.
A la salida del museo, unas urnas te recuerdan que puedes colaborar con tu pequeña aportación voluntaria a que el museo se mantenga e incluso se mejore. Y a mi salida un pensamiento, recordando de dónde viene esa colección: expolios, robos, los bienes arrancados de una tierra que reclama a sus hijos.Figuras emigrantes que añoran su verdadera patria, preguntándose por qué aquí y no en sus tierras disfrutando del fuerte sol de Egipto, o del yogurt Griego, o del aroma de Roma. Y haciéndole un guiño a esas figuras no pude evitar el ciscarme en los muertos de los que un día las robaron, y sin apartar la mirada de la urna soltar un breve y escueto: "Os va a dar propina vuestra puta madre".
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