
Muchas casualidades se están dando ya, pero el destino me dice que el próximo viaje será a Chile. No sé por qué pero tengo esa sensación. Desde hace algún tiempo me ha atraído esa tierra, que he descubierto gracias a la pluma de Isabel Allende y Pablo Neruda. Recuerdo que la primera vez que oí hablar de ella fue gracias a Iván Zamorano, chileno que jugó en el Real Madrid, pero como al renacuajo que yo era le caía como el culo, corramos un tupido velo y digamos que la conozco gracias a los dos escritores.
Hace algo más de una semana la casualidad quiso que me topara de frente con las memorias de mi poeta favorito, Pablo Neruda, chileno; unas memorias que llevaba algún tiempo buscando y precisamente en Londres es cuando he tenido la oportunidad de empezar a leer.
También aquí en Londres, y más concretamente en el metro, pude cruzarme en menos de dos días con dos mujeres, muy monas por cierto, leyendo sendas novelas de Isabel Allende. La primera mujer leía "La casa de los espíritus" y la segunda "Inés del alma mía". Precisamente son estas las dos últimas novelas que he leído de la escritora chilena. El dato es aún más curioso en cuanto son las dos únicas novelas de algún autor hispano que he visto ser leídas en el metro.
Pues bien, si no tenía suficiente el destino con ponerme Chile delante de mis ojos, el susodicho me dio otra señal por si no había captado las anteriores, resulta que ahora el destino se cree que soy tonto.
Durante esta semana pasada se ha producido el rescate de los mineros chilenos que quedaron atrapados en la mina de San José de Chile. Este hecho no pasó desapercibido para la prensa británica, ni mucho menos. En la oficina, entre ordenadores y folios, tenía tiempo de sobra para mirar de soslayo la tele que tenemos perenne con la BBC a todas horas, retransmitiendo en directo la salida de los mineros, como si de un evento deportivo se tratara. Solo faltaba el comentarista deportivo poniéndole emoción al encuentro, el encuentro de los mineros con las familias, claro.
Pero la semana fantástica de Chile, cual promoción de “el corte inglés”, no acaba ahí. Leyendo y leyendo las memorias de Pablo Neruda me doy cuenta que éste hace algunas menciones a Londres. Habla por ejemplo de la National Gallery, cuando dice que allí se encuentra una obra de un amigo suyo, Álvaro Guevara, que tiene el privilegio de ser el único pintor de Hispanoamérica presente en aquel museo de Londres. La pintura mencionada es un retrato de una dama llamada Edith Sitwell, y se ha convertido en objetivo de mi visita gracias a Don Pablo. Vuelve a ser el destino, que quiere llevarme allí, lo sé. Algo habrá en ese cuadro o en esa sala, un mensaje oculto o algo. Sí, ríanse, pero gracias a un argumento tan nimio como un mensaje oculto en un cuadro un señor llamado Dan Brown se está forrando, inexplicablemente pero se está forrando.
Pero esto tampoco acaba aquí. Los que siguen mi blog verán que el Jueves anduve por el museo británico, y ya saben mi opinión sobre esa colección, que sin poner en duda su belleza cuestionaba su proveniencia. Pues bien, Neruda menciona en sus memorias a su amigo Winzer, que conocío en su etapa como cónsul por oriente. Este amigo suyo se dedicaba a “conservar el tesoro cultural y arqueológico” de Ceilán (ahora llamada Sri Lanka) inspeccionando excavaciones arqueológicas entre otras cosas. Y continuando la lectura Neruda dice: “Naturalmente, todo aquello que era transportable partía bien embalado hacia el British Museum de Londres”. Continuando definiendo a su amigo así: “Mi amigo Winzer era un excelente producto del imperio, es decir, un elegante sinvergüenza”.
Y en el British Museum estaba yo, ignorante de que algunas figuras que veía eran las mismas que mencionaba el escritor. Otro vínculo involuntario, otro guiño del destino, o la suerte.
Son pequeñas casualidades que no dejan de ser graciosas, pero que alimentan mis ganas de emprender un viaje para conocer Chile, en cuanto pueda. De momento voy a continuar en Londres, y mi próxima visita creo que será la National Gallery, a visitar el cuadro del amigo, y como me encuentre con chilenos en la sala no sabré si descojonarme o acojonarme, créanme.
No hay comentarios:
Publicar un comentario