La verdad es que a veces no soy consciente de ello, pero sí, estoy aquí de chiripa, de rebote, vamos. Y es que, aunque pedí esta beca y eché los papeles sin mucha esperanza de que me la llegaran a conceder (debido al limitado número de plazas y a la gran demanda), al final resulta que me la concedieron, sin comerlo ni beberlo me ví en la capital británica, viviendo la experiencia más intensa de mi vida, teniendo la oportunidad de conocer gente, lugares, ambientes que nunca imaginé que pudiera llegar a conocer.
El proceso de adjudicación tiene su historia: Había 77 candidatos, para solo 10 plazas. 3 plazas para Italia, 4 para Alemania y otras 3 para el Reino Unido, a una de estas tres últimas apunté mi objetivo. La cuestión es que , como he dicho anteriormente, muchas esperanzas no había, viendo la cantidad de candidatos y las pocas plazas que ofertaban. Pero el orientador me recomendó estas becas, de las que no sabía su existencia y comencé a verlas algo interesantes; así que eché la instancia, como aquel que echa la caña al río, a ver si pica algo.
Pasé el primer escollo, la primera fase, en la que toman en cuenta el expediente académico y el currículum, así como los cursos de idiomas que hayas hecho. Ya quedaban menos candidatos, 41 en total, preparados para la segunda y definitiva fase, la entrevista.
El 28 de Julio a las 15.30 de la tarde tuve la entrevista. Ni el calor estival ni la hora intempestiva pudo conmigo. A ella llegué tranquilo, no me puse nada nervioso. Pude salir del paso con las preguntas en inglés. Salí de ella con buenas sensaciones, con la sensación de que si pude pasar la primera fase, esta no podía ser menos. Así que ahí estuve, esperando la resolución, viendo pasar los dias sin nada que hacer, con la comedura de tarro que te provoca el estar en paro.
Comencé pocos días después el curso de aplicaciones informáticas de gestión. Se había acabado el no hacer nada, el mirar a las musarañas, volvía a sentirme útil. Este curso y la posibilidad de realizar la beca a partir de Septiembre volvió a dibujar un panorama más claro en mi vida, a la que había dibujado de negro durante muchas semanas antes. En mi cabeza iba formándose un sueño: Reino Unido, Londres…
La esperada resolución llegó, en su fecha programada, la hora de la verdad había llegado. Estaba a un paso de que mi vida cambiase, de esa resolución dependía mi rumbo a tomar, mi estado de ánimo…
Y ahí estaba yo, para tres plazas que concedían para Inglaterra me hallaba el quinto. El tercero tenía una puntuación de 7,52; la mía era de 7,35. Eso fue un tiro rozando al palo, un disparo que rozó una pluma. El pez no quiso picar , se fue a otra caña y me dejó ahí, con cara de gilipollas, como el que apuesta en una lotería y no gana millones por un solo número.
Pero la vida seguía, me convencí de ello y seguí asistiendo al curso, aprendiendo, haciendo nuevas compañías y pensando en mi futuro día sí y día también. Hasta que una mañana recibí una llamada, “de un trabajo“, pensé; salí inmediatamente de la clase y me puse a hablar en el pasillo; me dijeron que me llamaban de Incoma (la asesoría que gestiona la beca) y me explicó que uno de los seleccionados para Inglaterra había rechazado la beca, se pusieron en contacto con el primer reserva pero este, una chica en este caso, había también rechazado, y el siguiente era yo… Tenía que decidirme en ese momento si aceptar o no, porque en caso contrario llamarían al siguiente. Mi instinto fue decir que me lo tenía que pensar, que estaba haciendo un curso y había hecho otros planes. Así que pensé en llamarlo al rato para confirmar o rechazar.
Quizás fue el vértigo del momento de tener que decidir algo tan importante, pero razoné a mí mismo: “¿Qué tienes que pensar gilipollas? Si echaste la instancia es porque quieres ir. Recuerda lo mal que lo has pasado en estos meses. Aceptar la beca es la puerta que se te abre al futuro, nuevos conocimientos, más currículum, nuevas experiencias… Abandonar por unos meses esta vida de perro en la que se ha convertido tu existencia”.
No me lo pensé más, llamé, acepté y envié mi firma. Y aquí estoy.
Esta es la historia de un vuelco, de las sorpresas que te da este mundo caprichoso, las oportunidades que a veces concede esta perra vida, dando una tregua entre asalto y asalto.
No me imaginaba aquí unos meses antes, de hecho hubiera “matado” por estar aquí. Es más, hubiera matado por hacer unas prácticas incluso en España. Pero la suerte, el azar, la casualidad o el destino han querido que hoy mismo esté escribiendo estas líneas desde Londres, con una sonrisa dibujada en la cara, siendo feliz y estando a gusto conmigo mismo, en paz con la vida y en guerra con las moquetas. Viendo las cosas de manera diferente, valorando más lo que tengo en España y con la seguridad de que Andy regresará a Cádiz, pero será una versión actualizada, con nuevas funciones y todo.
Agradecer a los que rechazaron la beca, al orientador por recomendármela, a la gente que me apoyaron y a los que me dan aliento desde España, y por supuesto a los que lo hacen desde aquí, compañeros de aventuras.
"en paz con la vida y en guerra con las moquetas" is brilliant!
ResponderEliminarbut, I told you, you have to make a summary of your post in english :)