martes, 19 de octubre de 2010

Miré los muros de la patria mía...

Hay día en los que me levanto mejor y peor, con más o menos sueño, feliz o encabronado. Pero hay días que te levantas de muy buena gana y una serie de acontecimientos te hacen cambiar la visión del panorama, vamos, que te encabrona.
Estoy feliz aquí, todos los que me conocen lo saben, y aunque hecho de menos a los míos, amigos y familia, mi trimilenaria ciudad, el clima, la gastronomía…; No hecho nada de menos a esa banda de hijos de puta que abundan en ese país llamado España…

Llevo algo más de seis semanas aquí, y mi oído se ha acostumbrado a no ser martirizado por esos gritos de la mal llamada princesa del pueblo (Belen Esteban). Mi vista agradece que al hacer zapping no se tope con esa banda de chuloputas y zorras asiliconadas que salen en hombres mujeres y viceversa. Mi estómago ya no se retuerce cuando escucho a un imbécil o a un político, que viene a ser lo mismo. Ya no veo a los de siempre en un bar a todas horas solucionando el mundo a su manera. Ya no veo por la tele local a esos enchufados que tienen la lengua desgastada de tanto lamer cavidades anales…

Y es que me he dado cuenta, aquí más que nunca, que no soporto a los sinvergüenzas, a los chupatintas, a la gente sin ideales, a los listos de turno, a esos gurús de la economía que saben qué pasará en el futuro y sin embargo no tuvieron huevos de predecir la crisis, o no quisieron tenerlos… Será porque aquí en Inglaterra no los veo por ningún lado, o están bien escondidos, eso seguro, porque hijos de puta hay en todos lados. Algunos sí que hay, pero es que en España la imbecilidad es una religión.
Será que no tengo tele, por eso estoy anestesiado, pero tengo internet y a veces lo que veo se las trae.
Me meto en un blog de un famoso escritor y leo los comentarios de la gente que comenta, valga la redundancia, el texto. Y te das cuenta que es imposible escapar de la gilipollez, ahí donde pueda haber un español habrá una gilipollez escrita. Ya sea insultando o haciéndose el listo, o succionando el ciruelo al escritor. Es que no cambiamos.
En cualquier foro, video en el youtube, no falta aquel facha que quiere la exterminación de todo lo que no tenga el color de su piel, aquel analfabeto que escribe “haber si te veo” o “tiene que a ver de todo”, aquel independentista de pacotilla o gilipollas a seca, que no tiene ni puta idea ni de la historia de su ciudad y que cree que tal comunidad u otra tiene que ser independiente porque sí, porque son más chulo que un ocho y allí se habla el churumini. En general, soplapollas que se escudan en el anonimato de un nick, para sortar ese tal despliegue de subnormalidades preguntándote a veces por qué se les dan ordenadores con internet a los monos.

Sigues navegando por internet y curioseas los blogs de políticos y jóvenes políticos, salvadores del mundo, adalides de la democracia, la democracia que pintan ellos, claro. Y no te queda otra que descojonarte antes la sarta de sandeces, de los iluminados de la sociedad, los “súbanse a mi carro que yo lo empujo”. Esos extraños seres que se pasean por la calle con aires de grandeza, y no se acuerdan que están en ese puesto porque un dedo le designó, o se cargó a medio partido, o tuvo que ponerse mirando a la Meca más de cinco veces al día. En este grupo no incluyo a ciertos compañeros que dejé en mi etapa en juventudes, que son como la flor entre la mala hierba, que por cierto abunda. Y por supuesto a ese amigo que anda en Nuevas Generaciones, un tío con ideales y que espero que llegue lejos, por el bien de su partido.

En fin como dijo Quevedo “Miré los muros de la patria mía…” y yo añado “…y los empujé a ver si se les cae a más de uno encima”.

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