domingo, 10 de octubre de 2010

Nuevo compañero en la habitación

"Pienso que el hombre debe vivir en su patria y creo que el desarraigo de los seres humanos es una frustación que de alguna manera u otra entorpece la claridad del alma. Yo no puedo vivir sino en mi propia tierra; no puedo vivir sin poner los pies, las manos y el oído en ella, sin sentir la circulación de sus aguas y de sus sombras, sin sentir cómo mis raíces buscan en su légamo las substancias maternas."
Este fragmento lo escribió, quién si no, Pablo Neruda en sus memorias. Las mismas memorias que precisamente adquirí en una pequeña librería muy cerca de Picadilly circus, en el centro de Londres.
La verdad es que llevaba tiempo persiguiéndolas allí en España, y nunca tuve la ocasión, el tiempo o la oportunidad de poder leerlas. Pablo Neruda es uno de mis escritores favoritos, su vida y su obra me han hecho pasar buenos momentos.
Para el que quiera adentrarse en el mundo de Neruda, su vida y obra es de otra galaxia,quizás podría recomendar aquí "El Cartero de Pablo Neruda" de Antonio Skármeta, o la película homónima. Y por supuesto que lean "los veinte poemas de amor y una canción desesperada" o "los versos del capitán"...Fundamentales.

Quizás con Neruda en mi habitación me sienta un poco menos solo en mis ratos libres. Yo sé que él me lo cuenta todo, me va a contar que sintió en el exilio, con quiénes se relacionó, de dónde viene su poesía....Y sé que cuando yo esté cansado va a parar la historia para proseguirla el próximo día y no se enfadará conmigo, tan solo tengo que darle un marcapáginas o doblar la esquina de la hoja, sin compromisos de ningún tipo; es lo que tiene el relacionarse con gente de esa calidad.

Este libro es la mejor inversión que he hecho por ahora desde que estoy en la isla."Confieso que he vivido", que así se llama las memorias de Don Pablo, está escrito en español(o castellano, como quieran llamarlo), mi lengua materna y con la que más cómodo me siento, y es también,por supuesto, la que mejor entiendo.
Como me aburría en el metro de vuelta a casa y y como la curiosidad mató al gato, no me pude esperar y comencé a leer pequéños fragmentos. Y pronto topé con el que copié al principio de la entrada, que me viene al pelo. Y es que subrayo y hago mío cada una de esas palabras, cada renglón; porque no se puede decir de forma más sencilla, clara y sublime lo que siento.
Y como no quiero hacer muy extensa esta entrada, explicaré por qué en siguientes entregas.

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