jueves, 4 de noviembre de 2010

Robin Hood robaba papel.


Pues sí, he tenido que ponerlo. Encima del váter, para que se vea bien... Porque pienso que un hombre puede estar dos dias sin comer, incluso sin beber, pero no puede soportar estar dos dias sin evacuar, sin jiñar, sin cagar... Esta necesidad biológica está infravalorada, y resulta que es uno de los placeres de la vida. Si piensas que soy desagradable admito la crítica, pero por el trono pasa todo el mundo, sea el rey o el último primo.
En mi planta ya nos quedamos sin papel higiénico ayer, y con nocturnidad y alevosía tuve que subir a la segunda planta y hacerme con un rollo, al que le quedaba un telediario para decir "hasta aquí hemos llegado". Así que ahora volvemos a tener el mismo problema, y mañana por la mañana me vuelvo a ver robando más papel de arriba, o usando el señor Roca de los vecinos. Pero ya saben, cuando uno se acostumbra a un váter...
No es la primera vez que tengo que "pedir prestado" algo en esta residencia. Ya he hecho más visitas arriba para adquirir cucharas, cuchillos, vasos... Y es que por lo visto somos los pobres de la resi, los marginados. Tenemos un servicio para toda la planta (3 habitaciones), en lugar de dos como los demás; la cocina es minúscula, tanto que para cocinar un pollo el animal tiene que pedir permiso para entrar...
Parece que me ha tocado el papel de Robin Hood, y tengo que robarle a los ricos de arriba, para nosotros, los pobrecitos de abajo. Villarriba y villabajo, como si fuera un anuncio de mistol.
A esto hay que sumarle que el extractor de aire de la cocina no funciona, tenemos que limpiarnos la habitación, las sábanas no nos la cambian hasta que anden por ellas mismas...
Solo el pensar que al final de la beca tengo que rellenar un cuestionario de satisfacción y comentar qué me ha aparecido el alojamiento me muero de gusto. Arrieritos somos. Cada uno se consuela como puede.

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