Aprovechando las últimas horas de este año que se nos acaba, quiero cerrar este blog con el último post que saldrá de mi teclado.
Vista la experiencia londinense desde la distancia, tanto temporal como espacial, puedo asegurar que sí, que ha sido una de las mejores experiencias de mi vida. He hecho amigos, he estado en lugares desconocidos, he mejorado mi inglés, pero sobre todo he crecido como persona. Mi actitud ante la vida, mi filosofía y mi visión del mundo se han visto enriquecidos por esos tres meses y medios en los que he estado, como dije en su momento, en paz con la vida y en guerra con las moquetas.
Vuelta a la “querida” España y vuelta a la rutina, vuelta al panorama. El mismo paro, las empresas que siguen sin contratar, empleadores que dicen que tu currículum es demasiado grande para el puesto o que no tienes suficiente experiencia…
No quiero pasar por alto el hacer un análisis de este 2010 que dejo, del que mi estancia en Londres ha salvado el panorama…
Para saber si un año ha sido bueno, si ha merecido la pena, creo uno mismo debe compararse con lo que era hace un año. Y sí, puede que este año haya sido productivo, he hecho un curso de inglés en Barcelona, un curso de informática de gestión en verano y los tres últimos meses he estado en Londres de prácticas de empresa…
La crisis me ha afectado profundamente este año, negándome el derecho a un trabajo, negándome el derecho a demostrar lo que valgo y para lo que me he preparado todos los días de mi vida, en la que no he hecho otra cosa que intentar mejorar, cumplir objetivos, alcanzando esa máxima del deber, primero porque era mi obligación y luego porque así lo creí conveniente para mi futuro.
Al niño que fui, al muchacho que era y al joven que sigo siendo, le debo el seguir luchando, por ellos, porque un día ellos lo hicieron, no bajo los brazos y me doy de codazos en este mundo en el que unos cuantos cabestros se han montado un chiringuito a costa del sudor de los de siempre. Seguiré aprendiendo, creciendo si hace falta, en esta sociedad cada vez más infame a la vez que exigente.
Me preocupa demasiado el futuro, como debe ser, como buena hormiga previsora. Resulta que me contaron el cuento de la cigala de chico y me lo tomé a pecho. Esta hormiga que soy se ha llevado toda una vida llevando comida al hormiguero (pero no era para Pablo Motos) y ahora que ha llegado el invierno he visto como la comida se ha esfumado, de momento de nada ha valido el trabajo, aún así estoy seguro que esa comida volverá, algún día. Mientras tanto, la cigala que conocí y que durante mi infancia y juventud no hizo ni el huevo resulta que la cabrona está ahora disfrutando de la comida, bien porque sus papis se la pagan o porque el día antes del invierno la enchufaron en una empresa, o se hizo funcionaria. Así que imagínense dónde les metería el cuentecito de la puñetera hormiga a quien me lo contó…
Respecto a 2010, ha sido un año muy barroco, lleno de claroscuros. He cumplido mi sueño de visitar Barcelona, he visto por primera vez un partido del Barça, he estado 20 días en Madrid comprobando que la situación por allí también estaba hecha una mierda, he conocido mucha gente y, sobre todo, he comprobado como los míos estaban ahí en los momentos malos, desde aquí , gracias.
Por eso, saludo al 2011 y pido que acabe con este 2010. Seguramente la cosa seguirá igual, puede que sea un mejor año para la economía, que la situación empiece, poco a poco a equilibrarse, pero seguirán aquí la misma gente, los prevaricadores, explotadores, ni-nis, timadores, especuladores… Toda esa carroña que abunda en cualquier sociedad y que impiden el progreso. Pero queda la esperanza de que los que estamos aquí abajo salgamos de esta situación reforzados y con una lección aprendida: que se puede ser feliz con muy poco, y aunque no esté de acuerdo en que el dinero no da la felicidad, sí que se puede ser feliz con cuatro duros, todo depende de lo que necesites. Sin figurar de algo que no tienes, sin llevar ropa de marca cuando no tienes que llevar al plato…
Deseándoles un feliz año nuevo, en el que se cumplan todos los deseos de la gente de bien, me despido hasta otro blog.
No hay comentarios:
Publicar un comentario