Querido Dios:
Si estás leyendo esta carta es porque la entrega ha tenido éxito y he podido llegar a las puertas del cielo donde me espera San Pedro vestido de negro y con gafas de sol, cual portero de discoteca. Si no te entrego esta carta personalmente es porque voy en zapatillas y hecho un ecce-homo (ups, perdón). Y resulta que estaré de esta guisa porque aquí no para de nevar, ejem...
Ha empezado a nevar ayer, despues de muchos dias sin hacerlo, hoy ha nevado más fuerte y se han cancelado muchos vuelos. El mío es mañana, no digo más...
Como broma está bien, eres muy chistoso, ji ji ja ja... Así que...¿Vamos a cerrar un poco el grifo ya, no? Hombre, es un poco pesada la bromita. No podrías ponerme un cubo de hielo con una mosca dentro en la bebida, o teñir el agua del grifo rosa... No, ¡Tú a lo grande!
Dios mio... que tus bromas son pesaditas, escucha a la gente. Que otras veces se te ha ido la mano con esto de las gracias. Que se lo pregunten a los contemporáneos de Noé cuando hiciste caer en la Tierra dos gotitas, o a los egipcios cuando le teñiste el Nilo de rojo o le mandaste unas cuantas langostas.Solo te pido que si la próxima vez mandas langostas que éstas sean las marinas, que se puedan comer, así la gracia tendría un cariz más festivo.
Solo espero no tener que celebrar la natividad de tu hijo en el aeropuerto tirado, en el caso de que eso pasara tendré que volverme gracioso también y cargarme todos los belenes de Cádiz a mi llegada.
Sin más, reciba un cordial saludo.
A-Dios.
No hay comentarios:
Publicar un comentario